Juegos y tecnología

Rompecabezas lógicos, sudoku, crucigramas y sopas de letras: en qué se diferencian

Qué capacidades pone en juego cada pasatiempo clásico, para quién encaja mejor y por qué conviene variar entre ellos.

· 3 min de lectura

Los pasatiempos de toda la vida siguen siendo de los favoritos de las personas mayores, y con razón: son baratos, se pueden hacer en cualquier sitio y exigen pensar. Pero no todos trabajan lo mismo. Conocer las diferencias ayuda a variar, que es una de las claves para que la actividad mental siga siendo un reto.

Crucigramas

Exigen vocabulario, memoria semántica (lo que sabemos sobre palabras y conceptos) y cierta flexibilidad para interpretar definiciones con doble sentido. Son especialmente gratificantes para quien ha leído mucho.

En 2022, un ensayo de las universidades de Columbia y Duke con personas con deterioro cognitivo leve encontró mejores resultados en quienes hacían crucigramas en línea que en quienes usaban un programa comercial de juegos cognitivos. Era un estudio pequeño, pero recuerda que los pasatiempos clásicos no tienen nada que envidiar a las aplicaciones más vistosas.

Sudoku

Trabaja el razonamiento lógico, la atención sostenida y la memoria de trabajo (mantener varias posibilidades en mente a la vez). No requiere conocimientos de matemáticas: solo hay que colocar números sin repetirlos. Admite muchos niveles de dificultad.

Sopas de letras

Son las más accesibles: piden atención visual y búsqueda, con poca carga de razonamiento. Son una buena puerta de entrada para quien no está habituado a los pasatiempos o atraviesa una etapa de cansancio, aunque ofrecen menos reto con el tiempo.

Rompecabezas lógicos

Bajo este nombre caben muchos juegos: deducir, encajar piezas, ordenar elementos según reglas. Suelen poner en juego la planificación, el razonamiento espacial y la capacidad de corregir sobre la marcha. Tienen una ventaja: no dependen del idioma ni de la cultura general, así que el reto es igual para todos.

Nilvo pertenece a este grupo: hay que repartir capas de trazos entre varios núcleos para que cada uno reproduzca su símbolo, sin girar las piezas ni repetir trazos.

Comparativa rápida

PasatiempoQué pone en juegoPara quién encajaVentajaLímite
CrucigramaVocabulario, memoria semánticaLectores habitualesMuy gratificanteDepende del idioma y la cultura
SudokuLógica, atención, memoria de trabajoQuien disfruta deduciendoMuchos nivelesPuede resultar repetitivo
Sopa de letrasAtención visualPrincipiantes, días de cansancioMuy accesiblePoco reto a la larga
Rompecabezas lógicoPlanificación, razonamiento espacialCualquier personaNo depende del idiomaAlgunos tienen curva de aprendizaje

Por qué conviene variar

La investigación sobre actividad mental insiste en la novedad: aprender algo que todavía no se domina parece más valioso que repetir lo que ya sale solo. El estudio PROTECT, con unas 19.000 personas, relacionó tanto los rompecabezas de palabras como los numéricos con mejores resultados cognitivos, y el Synapse Project mostró la importancia de aprender habilidades nuevas.

Una buena estrategia es alternar: un crucigrama con el café, un rompecabezas lógico por la tarde y, de vez en cuando, algo completamente nuevo.

Papel o pantalla

Ambos valen. El papel tiene la ventaja de lo conocido; la pantalla permite agrandar la letra, deshacer errores y tener cientos de niveles en un solo dispositivo. Lo importante es que el formato no se convierta en un obstáculo: si la letra del periódico ya cuesta, una tablet bien configurada puede devolver el gusto por el pasatiempo.

Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te preocupan cambios en la memoria, tuyos o de alguien cercano, consulta con tu médico.

Fuentes

  1. Brooker H. et al. Estudio PROTECT sobre rompecabezas de palabras y números, Universidad de Exeter, 2019
  2. Columbia University y Duke University. Crucigramas frente a juegos cognitivos. NEJM Evidence, 2022
  3. Park D. C. et al. The Synapse Project. Psychological Science, 2014

Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te preocupan cambios en la memoria, tuyos o de alguien cercano, consulta con tu médico.